Hay una costumbre que conservo desde mis tiempos de reportero, cuando uno volvía de sitios donde se moría la gente y tenía que escribir sobre ello sin mentir y sin adornar: la de desconfiar…
Hay una costumbre que conservo desde mis tiempos de reportero, cuando uno volvía de sitios donde se moría la gente y tenía que escribir sobre ello sin mentir y sin adornar: la de desconfiar…