La poesía española no se detuvo en 1939. Este segundo tomo continúa el viaje donde lo dejó el primero: en los años de la posguerra, con la voz desarraigada de Victoriano Crémer y Blas de Otero, la ternura insurgente de Gloria Fuertes y la palabra encendida de José Hierro.
De ahí en adelante, más de doscientos poemas de ciento cuarenta autores trazan un mapa vivo de ochenta años de lírica: la poesía social y los niños de la guerra, el grupo de los cincuenta, los novísimos, la poesía de la experiencia y las voces nacidas ya en este siglo, crecidas entre recitales, premios y redes. Junto a los nombres canónicos, descubrimientos que merecen serlo.